Planificación de metas

[img src="http://www.snb3.com/wp-content/uploads/2011/02/Mt-w700.jpg" alt="" title="" width="700" height="501" class="aligncenter size-full wp-image-8240"/]Como casi todo en esta vida, el mejorar nuestro riding requiere horas de trabajo y esfuerzo. A todos nos gusta ir aprendiendo cosas nuevas, pulir y ampliar el repertorio de trucos, atrevernos con bajadas más arriesgadas… sin embargo, debemos intentar tener claro cuál es nuestro nivel y a que queremos aspirar a corto, medio y largo plazo, para aprovechar al máximo nuestras horas sobre la nieve y no frenar nuestra progresión. Para ello, hoy vamos a hablaros de la planificación de metas.

Como espero que ya os haya quedado un poco mas claro después de los otros post relacionados con la mente, la progresión en esquí y snowboard requiere trabajo dentro, pero también fuera de la nieve. El establecer un pequeño planing de progresión es una de las cosas que podemos hacer sentados en el sofá pero que sin embargo nos va a ayudar enormemente a aprovechar nuestro esfuerzo y a mejorar nuestro nivel.

Antes de nada debemos reflexionar un poco sobre determinados aspectos. Papel y boli pueden ser de gran ayuda para aclararnos.

-¿Cuál es mi nivel de riding?

Pensemos (y preguntemos a gente cercana) qué cosas se nos dan bien y cuales no, bajando y en el park. Es tan sencillo como dividir el folio en 2 con una línea y poner en un lado nuestros puntos fuertes y al otro los débiles. Tampoco viene mal vernos en video o en fotos, ya que de cómo creemos que bajamos a como lo hacemos en realidad suele ir un trecho.

-¿Qué quiero mejorar?

A todos nos gustaría saber hacer de todo y hacerlo bien, sin embargo bien por limitaciones de tiempo, dinero, medios, físicas o psicológicas es casi imposible. Debemos hacer balance y ver qué cosas queremos (y podemos) mejorar. Llegados a este punto es muy importante recapacitar acerca de cuantos días de nieve vamos a poder disfrutar, si estamos dispuestos a trabajar técnicamente o por el contrario solo vamos a la nieve a rular sin preocuparnos.
[img src="http://www.snb3.com/wp-content/uploads/2011/02/1236815272_42-19442144-w700.jpg" alt="" title="" width="700" height="511" class="aligncenter size-full wp-image-8239"/]-¿Donde quiero llegar?

Muy ligado al punto anterior, debemos establecer nuestros objetivos. No se trata de imaginar cuál es el nivel más alto al que podemos llegar y tratar de alcanzarlo, lo cual a parte de inutil es prácticamente imposible, porque no conocemos donde pueden estar nuestros límites, se trata de organizar en base a la dificultad, el tiempo y el número de objetivos, como vamos a plantear nuestra pretemporada y temporada.

A continuación, vamos a plantear algunos puntos clave que deben ser tenidos muy en cuenta a la hora de establecer metas y ponernos manos a la obra en su consecución.

1.- “Visteme despacio, que tengo prisa”. Esto es lo primero que necesitamos asumir, necesitamos esfuerzo para progresar, pero también tiempo, y si no lo organizamos bien y tenemos paciencia, será muy dificil avanzar. Es más, siempre es preferible una progresión más lenta pero mas segura, y progresando según una escala de dificultad en la que pasemos de lo más facil a lo más dificil (parece obvio, pero nos saltamos esta regla la mayor parte de las veces). Nadie concibe una casa sin unos buenos cimientos, y en el deporte pasa lo mismo, sin una buena base es dificil avanzar a trucos y técnica cáda vez más complejos.

2.- Organiza tu tiempo. En el establecimiento de metas hablamos siempre de 3 subniveles. Metas a corto plazo, metas a medio plazo y metas a largo plazo. Lo ideal sería establacer un sistema de progresión en el que todos los días cumplamos pequeños objetivos, esos pequeños objetivos nos capaciten para ir haciendo cosas cada vez más dificiles y que el cumplimiento de estas nos permita, con el tiempo, rendir de la forma y con el nivel que nos habíamos planteado. Este sistema de tres partes tiene un equilibrio lógico. Si solo nos centramos en objetivos a corto plazo suceden dos cosas, o bien nos cansamos porque las metas que estamos cumpliendo son relativamente sencillas y vemos que ya no tiene merito cumplirlas o bien intentamos hacer cosas muy dificiles en un intervalo muy corto de tiempo, con lo cual nos vamos a estancar pronto porque no nos salen.
[img src="http://www.snb3.com/wp-content/uploads/2011/02/IMG_1800_terje-w700.jpg" alt="" title="" width="700" height="466" class="aligncenter size-full wp-image-8241"/]Por el contrario, si solo tenemos en mente nuestro objetivo a largo plazo y no prestamos atención al camino que hay que ir recorriendo hasta alcanzarlo, nos vamos a desmotivar rápidamente.

3.- VALORATE Y VALORA LO QUE HACES. En mayúsculas y negrita, y es algo que deberíamos tener grabado a fuego en nuestra tabla si hiciera falta. Debemos intentar reconocernos todo el trabajo y el esfuerzo que hacemos. Este aspecto es importantísimo, y en muchos casos va a ser lo único que tire de nosotros hacia delante. En momentos de frustracion, épocas dificiles o cuando no nos salgan las cosas, es muy importante tener presente y valorar ya no el resultado, sino también el trabajo y esfuerzo que nos cuesta tan solo el intentarlo. Al igual que las metas, el reconocimiento debe ser gradual y proporcional a lo que hagamos, teniendo como patrones el empeño y esfuerzo que hayamos puesto en conseguir esa meta, y la dificultad de la misma.

Una buena regla para valorar nuestro trabajo, es aprender a ver las cosas no como un todo, sino como el conjunto de pequeñas partes. Como si un determinado truco o un ejercicio de técnica estubiesen compuestos de pequeñas piezas de “Lego” que vamos consiguiendo y ensamblando poco a poco. Tal vez en dos dias machcando un truco todavía no nos salga de la forma que queremos, y esto nos frustre, pero si pensamos en todo lo que hemos progresado (esto es, la cantidad de piezas que hemos ido ensamblando, y lo poco que nos queda para conseguir completarlo) nos vayamos a casa mucho más contentos.
[img src="http://www.snb3.com/wp-content/uploads/2011/02/large-w7001.jpg" alt="" title="" width="700" height="462" class="aligncenter size-full wp-image-8243"/]4.- Haz balance de lo que haces. Aunque sea de forma mental, si bien lo ideal sería llevar una especie de diario, debemos reflexionar al final del día, de la temporada o del año qué es lo que hemos conseguido, cómo hemos llegado hasta allí, que hicimos mál y debemos mejorar, que hicimos bien y cuales fueron las sensaciones que tubimos, tanto cuando nos salian las cosas como cuando no. Esto nos ayuda a valorar nuestro trabajo, a encontrar posibles errones en la planificación de nuestros objetivos y a analizar nuestras sensaciones. No hay nada mejor que la satisfacción del trabajo bien hecho, pero también debemos aprender a convivir con la frustración para seguir intentado aquello que no nos sale o que nos cuesta mucho esfuerzo. El ir elaborando y haciendo un cómputo de las metas que vamos cumpliendo o dejamos de cumplir nos ayudará a aprender mejor como trabajamos y de que forma funcionamos mejor, a valorarnos y nos permitirá en momentos de desmotivación y frustación mirar hacia atrás y los objetivos que cumplimos y el empeño que pusimos para así poder seguir hacia delante y avanzar hacia nuestras metas a largo plazo.

5.- NO TE COMPARES. Cada persona es diferente y cada uno debe seguir su ritmo, y emplear tiempo y esfuerzo diferentes es hacer las cosas, por lo que no debemos frustranos si vemos que a nustros amigos les salen las cosas antes o tenemos dificultades que no tienen otros a la hora de sacarnos un truco. Unas personas tienen facilidad para unas cosas y otros para otras, y lo más importante, en el proceso vamos poniendo nuestra “marca personal” a lo que hacemos. Si a todos nos salieran los trucos en el mismo tiempo y con el mismo esfuerzo hariamos las cosas igual y rularíamos de forma idéntica, triste, ¿no?.

6.- Y por último, pero no por ello menos importante, DISFRUTAD DE LO QUE HACEIS.

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